Es tiempo de identificar y corregir errores en familia


Dios nos ayuda a encontrar armonía en las relaciones de familia
Por Fernando Alexis Jiménez

Un esposo que ejerce un adecuado liderazgo familiar, genera seguridad en su cónyuge y sienta las bases para que—al crecer—sus hijos puedan hacer frente a la sociedad en la que les tocará desenvolverse y, al mismo tiempo, establecer sus propias familias. Es una cadena. Si lideramos una familia sólida, en la que haya expresiones de amor, comprensión, tolerancia, ayuda, perdón y fe, sin duda ese mismo esquema es el que replicarán nuestros hijos en sus propios hogares, y a su vez, el patrón de comportamiento hogareño que vivirán nuestros nietos.

Redefinamos el liderazgo en familia

Con ayuda de Dios desarrollamos un adecuado liderazgo familia
Por Fernando Alexis Jiménez

Hasta hace algunos años ninguna decisión se tomaba en algunos hogares, hasta tanto estuviera el esposo. La opinión del cónyuge y padre, se respetaba. Tenía validez. Todos valoraban sus orientaciones. Tenían conciencia que su mayor preocupación era el bienestar de todos, y por ese motivo, estaban atentos a qué pudiera sugerir respecto a asuntos específicos.

                Hoy el panorama ha ido cambiando progresivamente. Lamentablemente en muchos casos el esposo es al último al que se consulta. Las esposas han asumido esa posición de liderazgo, a lo que se suma otro ingrediente: Los hijos se inclinan hacia su progenitora y respetan sus opiniones, que asocian con equilibrio y en muchos casos con sabiduría.

Apliquemos sanos principios de liderazgo familiar

Los sanos principios deben gobernar nuestra familia
Por Fernando Alexis Jiménez

Si tomamos la decisión de redefinir el concepto de liderazgo familiar, es necesario aplicar principios que orienten al cónyuge y a los hijos, que les brinden seguridad, que les ofrezcan la certeza de que sus inquietudes serán escuchadas y que nuevos motivos de intranquilidad no solo serán escuchados sino también atendidas oportunamente.

                En familia todos se sirven mutuamente. Todos son valiosos. El apoyo de unos a otros reviste importancia. Todos hacen parte de un engranaje. Si falta uno, la maquinaria dejará de funcionar.

Encuéntrele sentido a la vida


Por Fernando Alexis Jiménez

Dios nos ama. También ama a nuestra familia. En conjunto, somos muy especiales para Él. Y está dispuesto a escuchar nuestras oraciones y proveernos para las necesidades, como dicen las Escrituras: “Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta.”(Salmo 107:9)
Le invito a considerar lo que nos enseña el autor y conferencista, Charles Stanley: “Toda persona es una creación hermosa y especial, junto con necesidades y deseos particulares. Hay, no obstante, algunas necesidades que podemos llamar universales. Son cosas que todas las personas necesitan en sus vidas:
1.- Sentido de pertenencia. Todo el mundo anhela formar parte de algo. El regocijo que usted siente cuando está rodeado de familiares y amigos, es una evidencia de esta verdad. El malestar asociado con mudarse a un trabajo o una casa donde nadie le conoce, revela cuán poderosa es esta necesidad en nuestras vidas.
2.- Sentido de valía. Para todos nosotros es muy importante poder decir: “Yo soy valorado”. Sin embargo, muchas personas no están convencidas de que esto sea verdad, pues una baja autoestima les ha robado el gozo del Señor en sus vidas.
3.- Sentido de competencia personal. Necesitamos saber con certeza que podemos realizar las tareas que Dios pone delante de nosotros. La falta de confianza en su poder y su provisión en nuestras vidas, puede ser desastrosa.
Cristo respondió a cada una de estas necesidades en la cruz, y por tanto, hoy formamos parte de la familia de nuestro Padre celestial. Tenemos valor porque Jesús pagó un gran precio por nuestra salvación. Y somos competentes porque Dios ha enviado a su Santo Espíritu para habitar en nosotros y darnos poder.
Estas tres áreas, que deben ser llenadas con el poder de Dios, deben también incluir a su familia. Nuestro amado Salvador afecta positiva y transformadoramente, no solo nuestra vida sino también la de nuestro entorno en el hogar, y a todos los que forman parte de ese círculo maravilloso con el que nos ha bendecido.
La carencia de alguna de estas áreas tendrá un impacto negativo en el crecimiento espiritual del creyente. ¿Está usted luchando con alguna de ellas? Exponga sus necesidades delante del Señor hoy, y confíe en que Él le hará la persona que quiere que usted sea”.
Nuestro deseo es que usted tome la mejor decisión de su vida: Recibir a Jesucristo como Señor y Salvador. No se arrepentirá.



Permita que Dios intervenga en su familia


Por Fernando Alexis Jiménez
La idea de recorrer la autopista en una vieja motocicleta, no solo asaltó a los dos abuelos sino que, tentados por la brillantez del aparato que a primera vista lucía en buenas condiciones, decidieron emprender el recorrido a toda velocidad hacia un paraje apartado, en Norteamérica.
            La brisa golpeaba sus rostros generando una sensación de placidez. Conforme aumentaban el kilometraje, el color verde de los arbustos se mezclaba con el ocre de las montañas y el asfalto que se perdía en el horizonte, como si marcharan hacia el infinito.

Libérese de toda amargura

Dios nos libera de toda amargura

Por Fernando Alexis Jiménez

Muchas de nuestras reacciones sin medir las consecuencias nos traen problemas. Aun cuando no lo queremos, muchas de nuestras actuaciones que terminan generando conflictos—en nosotros pero también en muchas personas, incluso las que más amamos: nuestra familia—pareciera que se salen de toda previsión. “No puedo controlarlo”, me escribía un joven desde Pensilvania, Estados Unidos, al referirse a sus reacciones airadas en medio de las cuales destruía todo a su paso.
            Me encontraba junto con mi esposa Lucero en un Centro Comercial cuando surgió una discusión entre una pareja, muy cerca. La joven presa de la furia tomó un vaso con café tinto y lo arrojó sobre su acompañante. “Ah, me quemaste…”, se quejó él y comenzó a limpiar su camisa. Ella salió furiosa del establecimiento.
            Minutos después, y cuando se había ido, regresó buscándolo. “¿Alguien lo ha visto?”, le preguntaba a los concurrentes.
            Un lamentable caso de ira descontrolada. No es único. Quizá usted y yo hemos vivido momentos así. ¿Por qué ocurre? Porque biológicamente el ser humano reacciona antes de procesar los pensamientos. Es algo instintivo, primario. ¿Gritó a su cónyuge para comprobar—segundos después—que no había ningún motivo?¿Castigó severamente a su hijo para darse cuenta, minutos más tarde, que no era necesario?
El obrar sin control obedece, en muchas ocasiones, a una reacción biológica descontrolada. Es la forma como percibimos todo alrededor, como escribe el especialista, Daniel Goleman: “Una investigación ha demostrado que en las primeras milésimas de segundo, durante las cuales percibimos algo, no solo comprendemos inconscientemente de qué se trata, sino que decidimos si nos gusta o no. El “inconsciente cognitivo” presenta a nuestra conciencia no solo la identidad de lo que vemos, sino una opinión sobre el particular. Nuestras emociones tienen mente propia, una mente que puede sostener puntos de vista con bastante independencia de nuestra mente racional.”(Daniel Goleman. “Inteligencia emocional”.  Editorial Zeta. 2009. México. Pg. 39)
La Buena Noticia que aprendemos en las Escrituras es que todos nosotros, por encima de la reacción biológica de nuestro organismo, podemos controlarlos. ¿De qué manera? Cuando sometemos nuestras emociones en manos de Dios.
El apóstol Pablo le escribió a los creyentes de Éfeso: Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta.  Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.”(Efesios 4:31, 32. NTV)
            Sí es posible controlarnos. No en nuestras fuerzas, por supuesto, pero sí con ayuda de Dios. Él nos permite superar esos raptos de rabia que nos conducen a locuras de las que nos arrepentimos. Hoy es el día para que se rinda a Jesucristo y le pida que tome el control de sus emociones. Puedo asegurarle que experimentará un cambio extraordinario en sus pensamientos y acciones.
            Si todavía no ha recibido al Señor Jesús como Señor y Salvador, hoy es el dìa para que tome esa decisión que tanto necesita. Le llevará de Su mano a experimentar crecimiento personal y espiritual.



El amor perdura dando solidez a la familia

Dios nos ayuda a desarrollar una relación sólida a nivel familiar

Si hay algo que asegura la permanencia de la familia, la solidez en la relación de pareja y una buena comunicación en el esquema padres-hijos, es el amor, que debe primar en todo momento. “Mi esposa tiene muchos kilos demás, voy a separarme.”, se quejaba un hombre. ¡Sin duda nunca la amó, porque el amor está por encima de las circunstancias! “Mi marido es insoportable con sus achaques”, se lamentó una mujer próxima a los cincuenta años. ¡Lástima, mi hermana: Se ve que nunca amó a su esposo! Comprendo que podrá argumentar que el amor se acaba, con lo cual el asunto es más grave porque si ha dejado de querer a su cónyuge es porque no cultivó el amor, que debe regarse diariamente con palabras y hechos.

Que prime el amor en su familia

Dios ama el diálogo en familia
Si hay algo que asegura la permanencia de la familia, la solidez en la relación de pareja y una buena comunicación en el esquema padres-hijos, es el amor, que debe primar en todo momento. “Mi esposa tiene muchos kilos demás, voy a separarme.”, se quejaba un hombre. ¡Sin duda nunca la amó, porque el amor está por encima de las circunstancias! “Mi marido es insoportable con sus achaques”, se lamentó una mujer próxima a los cincuenta años. ¡Lástima, mi hermana: Se ve que nunca amó a su esposo! Comprendo que podrá argumentar que el amor se acaba, con lo cual el asunto es más grave porque si ha dejado de querer a su cónyuge es porque no cultivó el amor, que debe regarse diariamente con palabras y hechos.
            Cuando hay amor, no solo crecemos en nuestra relación familiar, sino que resistimos las situaciones difíciles que puedan tocar las puertas de nuestra casa. El hogar seguirá sólido, nada impedirá que sigamos adelante. Recordemos la historia de una pareja de ancianos de México, quienes llevaban cerca de setenta años casados y aún seguían juntos. “El secreto—le dijo el hombre a los periodistas—ha sido nunca guardar rencores hacia mi esposa. Y ella aprendió ese principio.”. ¡Tremendo ejemplo de vida! El amor nunca deja de ser…

El amor nunca de ser  

Iris Marshall es una escritora famosa cuando conoció a su esposo. Pasados los 60 años, ella comenzó a padecer una enfermedad cerebral degenerativa. No obstante su esposo, no solo la cuidó sino que la amó hasta el fin de sus días. Probó con hechos que “el amor nunca deja de ser”.
¿Le impactó? Creo que a todos porque el amor está por encima de todas las circunstancias. Es el mismo amor que debe primar en familia. Es el amor que hace todo posible, y que por supuesto, proviene de Dios. El apóstol Pablo lo dejó claro al escribir a los creyentes de Corinto: La profecía, el hablar en idiomas desconocidos,  y el conocimiento especial se volverán inútiles. ¡Pero el amor durará para siempre!”(1 Corintios 13:8 a)
Sobre esa base no podemos justificarnos si hoy fuéramos a la Presencia de Dios para argumentarle que deseamos divorciarnos. ¿Dónde está en la Biblia eso? Sin duda no hay razón de peso, salvo fornicación o adulterio en uno de los componentes. Y aún así, por una institución muy valiosa para Dios como es la familia, el paso sería el perdón y ofrecer una nueva oportunidad.
Nuestro amado Salvador Jesús  llamó a sus seguidores a perdonar a quienes le causan daño, ¿cuánto más debemos hacerlo con los integrantes de la familia: A los que están dispuestos a escuchar, les digo: ¡amen a sus enemigos! Hagan bien a quienes los odian. Bendigan a quienes los maldicen. Oren por aquellos que los lastiman. Si alguien te da una bofetada en una mejilla, ofrécele también la otra mejilla. Si alguien te exige el abrigo, ofrécele también la camisa. Dale a cualquiera que te pida; y cuando te quiten las cosas, no trates de recuperarlas. Traten a los demás como les gustaría que ellos los trataran a ustedes.” (Lucas 6:27-31. NTV)
Podemos estancarnos guardando rencor hacia nuestros seres amados: el cónyuge, los hijos y las personas de nuestro entorno familiar, o dar un paso más allá, avanzar una milla, y disponernos para cambiar.
Es cierto, surgirán momentos difíciles, pero aún así, estamos llamados a dejar libres a quienes hemos odiado o por quienes hemos mantenido resentimiento, y más grave cuando se trata de los miembros de la familia. Y los dejamos libres al perdonarles y sepultar en el fondo del mar, los recuerdos dolorosos que nos llevan a buscar la venganza o asumir una actitud revanchista (Cf. Malaquías 7:18, 19)
El amor a la familia va mucho más allá de decir “Te perdono”. Compromete nuestra disposición y perseverancia para que ese perdón se haga real. Si hemos perdonado de corazón, lo mostraremos no volviendo a sacarle en cara su error a quien le ofendió.

Siete actitudes que demuestran amor y transforman la vida familiar

Le invito para que nos traslademos al lugar donde ocurre una discusión familiar. La esposa está furiosa porque su esposo de nuevo olvidó traer algunos víveres. “Querida, iba saliendo tarde del trabajo”, se excusa él. A cada nueva palabra, ella se mostraba más airada. ¿Qué hizo él?¿Qué haría usted? La realidad es que cerró los ojos, pidió a Dios sabiduría y se sentó para mirar tranquilamente la televisión mientras ella seguía rezongando. Treinta minutos después estaba calmada y hasta le ofreció café.
Si partimos de la base que el amor nunca deja de ser, las circunstancias no deben movernos el piso y, por mucho que existan diferencias con el cónyuge o los hijos, no podemos ampararnos en esos eventuales choques para pretender irnos de casa.
A esta disposición de amar y encontrar puntos coincidentes que nos permitan afirmar la relación familiar, se suma una recomendación del apóstol a los creyentes de Colosas y a nosotros hoy: Dado que Dios los eligió para que sean su pueblo santo y amado por él, ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia.  Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros.  Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía.”(Colosenses 12-14. NTV)
Le pido que considere el texto nuevamente. Léalo con entendimiento, meditando en cada palabra. ¿Descubre allí las actitudes que recomiendan las Escrituras? Las enumero a continuación: compasión, bondad, humildad, gentileza, paciencia, comprensión y perdón. ¿Cómo afectaría su hogar si se decide a aplicar estos principios? Sin duda muchísimo. Estaría sentando las bases para dejar de lado tanto enfrentamiento al interior de la pareja.
Jamás podemos olvidar que el amor es el eje principal para dar solidez a la relación familiar, hallar elementos de entendimiento, aplicar el ingrediente del amor que permanece y, de paso, agradar a Dios. Esas actitudes que enumera el apóstol Pablo no bastan con preconizarlas sino con aplicarlas. Llevarlas a la vida cotidiana, hoy, ahora mismo.

Persevere en la construcción de una familia sólida

Si deseamos edificar familias sólidas donde reine la armonía y Dios ocupe el primer lugar, debemos perseverar. Al respecto leí hace pocos días unas frases que comparto con usted: “Es triste cuando una mujer anhela que su esposo tome la iniciativa y asuma la responsabilidad del liderazgo espiritual de la familia y él no lo hace. Pocas cosas tienen un mayor impacto en un esposo o una esposa que los sacrificios de amor, perdonadores y tolerantes, del cónyuge.”(John Piper. “Pacto matrimonial”. Tyndale House Editores. 2009. EE.UU. Pgs. 58, 59).
Es probable que haya tenido enormes dificultades en su relación de pareja, pero el Señor nos llama a seguir adelante. En Él encontramos la fortaleza necesaria para superar los obstáculos y encontrar soluciones cuando se producen diferencias, las mismas que ponen sobre la cuerda floja la estabilidad de la pareja y la relación con los hijos.
Cuando vamos a las Escrituras, hallamos un poderoso texto: ¡Qué alegría para los que reciben su fuerza del Señor, los que se proponen caminar hasta Jerusalén! Cuando anden por el Valle del Llanto,  se convertirá en un lugar de manantiales refrescantes; las lluvias de otoño lo cubrirán de bendiciones. Ellos se harán cada vez más fuertes, y cada uno se presentará delante de Dios en Jerusalén.” (Salmo 84:5-7. NTV)
Las situaciones difíciles tocarán a nuestra puerta, pero podemos superarlas, salir airosos, alcanzar la victoria con ayuda de Dios.
Evalúe por un instante si las desilusiones en la relación de pareja o con los hijos le han llevado a pensar en la renuncia. ¿Es ese el camino? Sin duda que no. El divorcio no ha sido ni será jamás el camino. Si decidimos seguir adelante, en procura de la armonía en la relación, tenemos la certeza de que Dios nos ayudará. Es tiempo de tomar la decisión, no detenernos: Salvar nuestro matrimonio.

Si aún Dios no reina en su hogar y si no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que tome la decisión; puedo asegurarle que no se arrepentirá.

Léanos en www.mensajerodelapalabra.com y www.bosquejosparasermones.com  

Dele el primer lugar a Dios y aleje problemas familiares

Debemos concederle a Dios el primer lugar
en nuestra familia

Una joven mujer compartía su desesperación por la situación de su hogar. “Mi esposo no es el mismo que conocí, es decir, el novio de mi tiempo de universidad. Es desconsiderado, bebedor y en algunos casos agresivos.”. Compartir la vida juntos se había tornado en un infierno.
            Cuando profundizamos un poco en el asunto descubrimos que al comienzo iban juntos al servicio dominical. Hasta allí todo iba bien. El asunto comenzó a complicarse  cuando decidieron quedarse un poco más descansando, en cama. Iban al mediodía a la reunión de la Iglesia. La costumbre tomó tal fuerza que ya ni siquiera iban al templo. ¡Habían llegado los problemas!
            Dejar de lado a Dios no es nada bueno. Optaron por vivir la vida a su manera. No querían rendirse. ¿Qué ocurre? La autora Nancy Leigh De Moss, lo describe de la siguiente manera: “¿No quiere rendirse al control de Dios?¿No quiere doblegar su voluntad en la relación matrimonial? ¿Desea vivir sin moral, sus actitudes, sin controlar su lengua y sus hábitos?¿No quiere rendir sus gastos o quizá la manera como emplea el dinero? Entonces téngala seguridad de que los mismos aspectos sobre los que  no se rendirá se convertirán en los enemigos que le gobernarán: la lascivia, la codicia, las posesiones, la conflictividad… ”(Nancy Leigh De Moss. “Rendición: El corazón en paz con Dios”. 2003. Colombia. Pg. 36)

Estrategias para evitar el divorcio

Es tiempo de buscar alternativas ante la amenaza del divorcio

El crecimiento de las separaciones dispara las alarmas de una sociedad como la nuestra en la que millares de niños y niñas deben enfrentar cada año la disyuntiva de con quién me voy: ¿Con mi papá o mi mamá? A ellos se les conoce como los “hijos del divorcio”. Tras la decisión de ir cada cónyuge por su lado, los hijos e hijas crecen en medio de enormes problemas de inseguridad, agresividad, sensación de rechazo, inconformidad y desconfianza.
            ¿Qué hacer? El camino se enfoca en dos direcciones: La primera permitir que Dios sea quien gobierne la relación de pareja, y la segunda, procurar la resolución de los conflictos haciendo acopio del más fuerte cimiento: el amor, seguido de otros ingredientes fundamentales: Tolerancia, comprensión, renuncia al orgullo y diálogo.

¿Qué hacer cuando persisten los problemas familiares?

La felicidad en pareja y en familia es posible

Una esposa me escribía desalentada por que el trabajo le estaba robando a su marido. Es cierto, tenían una buena situación económica y posición social, pero el distanciamiento con el marido y los hijos era evidente. Estaban a las puertas del divorcio. ¿Debería ser así? Por supuesto que no.
            Una buena parte de las relaciones de pareja terminan en un estado de estancamiento como consecuencia de la rutina. Los miembros de la pareja sencillamente se resignan a vivir juntos, a sobrevivir, dejar que los días pasen sin que nada extraordinario ocurra con sus vidas, la de su cónyuge y la de sus hijos. No les anima otro interés que procrear, llevar sus niños y adolescentes al nivel de adultez, proveer para la universidad y emprender un nuevo ciclo cuando ellos abandonan el seno del hogar.
           

El común denominador de quienes vuelan alto

No podemos quedarnos estancados en la relación familiar

¿Ha escuchado hablar de Carl Maxie Brashear? Probablemente no le suene conocido el nombre; no obstante, marcó la historia de muchos norteamericanos. Se constituyó en el primer afrodescendiente en convertirse en maestro de buceo de la marina estadounidense. Nació en 1931. El 25 de febrero de 1948, cuando había pasado la segregación que impedía el ingreso de personas de color a las fuerzas militares, se enlistó en la fuerza naval. En 1956 se graduó como buzo y llegó a ser instructor jefe. Debido a un accidente que lisió una de sus piernas, decidió pedir la amputación de su extremidad con el fin de no tener impedimentos para ejercer su profesión de buzo.

Impactando el mundo espiritual desde la dimensión espiritual con oración

El mundo espiritual impacta el mundo material cuando oramos
Fernando Alexis Jiménez

Si usted le pregunta a cualquier persona, de la religión que sea, si sabe lo que es orar, le responderá que sí. Si avanza un poco más y le interroga respecto a por qué y para qué orar, es probable que comience a tartamudear y si llega al último nivel y le sondea respecto a cuánto tiempo pasa orando, lo más probable es que le dirá que muy poco o nada. “Cuando me acuerdo”, fe lo que dijeron varias personas en una encuesta que realizamos hace pocos días.

La oración es una de las prácticas que más se menciona cuando alguien habla sobre espiritualidad. Lamentablemente es muy poco lo que se practica, y más cuando se trata del pueblo cristiano. Es más, usted, ¿pasa tiempo en oración?

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