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¿Corre usted el riesgo de sufrir un infarto espiritual?

¿Corre usted el riesgo de sufrir un infarto espiritual?

¿Sabía usted que durante los períodos de intenso frío en muchos países se disparan las cifras de ataques cardíacos? El descubrimiento lo puso a consideración de la comunidad científica internacional un grupo de especialistas quienes afirman que las personas que experimentan presión alta, se ven afectadas por el invierno y las bajas temperaturas que éstas desencadenan.

El frío lleva a que se eleve la presión sanguínea, la sangre se torna más pegajosa y es posible que se coagule y por tanto, el corazón debe esforzarse más.

Llegar a esta conclusión tomó dos años y analizar cuidadosamente el comportamiento orgánico en setecientas personas que ingresaron a hospitales franceses víctimas de ataque cardíaco. Se comprobó que la hipertensión era dos veces mayor cuando la temperatura media estaba cuatro grados por debajo de cero.

Los pacientes también tenían un riesgo un 62 por ciento más alto de sufrir ataques al corazón cuando la diferencia térmica — entre el día previo al ataque y el día del ataque — era de más de 5 grados centígrados. Yves Cottin y Marianne Zeller, de la Universidad de Dijon, dijeron en el encuentro anual de la Sociedad Europea de Cardiología, que las personas propensas a tales ataques deberían ser cuidadosas con las actividades durante el tiempo frío y ante súbitos cambios en las temperaturas.

El corazón es un órgano sumamente delicado. De su funcionamiento depende la vida de un ser humano. Un fallo en sus movimientos puede traer consecuencias fatales en cuestión de segundos. Pero hay algo más, ¿sabía que en el plano espiritual se considera el corazón como el lugar en donde se albergan las emociones, sentimientos y decisiones de mayor trascendencia para toda persona?

Un corazón bueno o malo

Nuestro corazón, a la luz de la Biblia, es ese lugar especial de nuestro ser donde anidamos pensamientos, emociones y sentimientos. La mente, dirán los sicólogos. Y aun cuando alrededor del tema ha habido muchas discusiones, lo cierto es que la forma como pensamos determina nuestras reacciones pero, al mismo tiempo, la forma como asumimos todo cuanto nos acontece.

Determina, entre otras cosas, si seremos felices o no. Sobre esa base, cuidar nuestro corazón a nivel físico pero también espiritual, resulta muy importante.

En la Biblia leemos una frase contundente del Señor Jesucristo a sus discípulos. Él les dijo: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45).

El Maestro dejó sentado que en el corazón guardamos lo que posteriormente evidenciamos mediante nuestras palabras y comportamiento.

Pero también Jesús expresó algo que debe llevarnos a reflexionar, y es que nuestro amado Padre conoce hasta los pensamientos más ocultos de nuestro ser. “Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; más Dios conoce vuestros corazones; porque lo que lo hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.” (Lucas 16:15).

Los dos pasajes bíblicos deben llevarnos a reflexionar cómo está nuestro corazón. ¿Albergamos rencores, maldad, pensamientos licenciosos, inclinaciones a hacer lo malo aún cuando sabemos que no está bien y que perjudicamos a quienes nos rodean?

La respuesta está en sus manos. Si descubre que debe aplicar cambios a su vida, es hora de que comience hoy. Con la ayuda del Señor Jesús, con las fuerzas que provienen de Él, podrá vencer...

Si aún no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo. Es la mejor decisión que jamás podrá tomar…


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