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Desarrolle una mentalidad de fe y de triunfo para tener éxito

Desarrolle una mentalidad de fe y de triunfo para tener éxito

¿Cuál es su mentalidad? ¿Cómo mira los obstáculos? ¿De qué manera aprovecha las oportunidades en la vida?

Perdedor o ganador. Dos palabras únicamente. Léalas con detenimiento. Ahora ubíquese en uno de los dos meridianos: ¿Es usted un perdedor o, por el contrario, un ganador? Nadie más que usted tiene la respuesta, pero al mismo tiempo, la responsabilidad por la condición en la que se encuentre.

Piense por un instante en el enorme número de personas con las que usted interactúa diariamente. Su mente gira alrededor del fracaso; sus palabras hablan de derrota; sus pensamientos se inclinan a la frustración. ¿La razón? Desde lo más íntimo de su ser se prepararon para estar en el suelo, para nunca dar pasos de victoria. Son perdedores por naturaleza.

Cambiar nuestra forma de pensar

¿Qué determina emprender un nuevo camino? Cambiar nuestra forma de pensar. El apóstol Pablo hace énfasis en el asunto cuando nos llama a modificar nuestros esquemas de pensamiento (Cf. Romanos 12:2).

Basta creer que hay un Dios que nos creó con enormes potencialidades para ser triunfadores, y movernos en esa dirección.

El afamado conferencista, Robert Kiyosaki, asegura que se debe cambiar la forma de pensar y de actuar:
“Un mínimo cambio en tu forma de pensar, multiplicado por las experiencias, percepciones y decisiones de toda una vida, te llevará a un lugar que está a millones de kilómetros de donde terminarías si no llevas a cabo esa modificación….Hay frases que asesinan sueños. No te dejes arrastrar por ellas. Esas frases provienen generalmente de gente que las dice pero casi siempre son hombres y mujeres que ya renunciaron a sus sueños.”(Robert Kiyosaki. “El negocio del Siglo 21”. Editorial Rich Dad. EE.UU. 2013. Pg. 138)
Concebidos para ser ganadores

No es algo difícil. En nuestro caso, como cristianos, basta reconocer que Él nos concibió para ser ganadores. Podemos serlo con nuestra vida personal, pero también trasferir esa convicción de ganadores a nuestro cónyuge e hijos. Todos fuimos creados por Dios para disfrutar lo mejor de la vida, y rendir los mejores frutos en nuestra existencia.

El apóstol Pablo hizo particular énfasis en nuestra condición de vencedores, cuando escribió: ¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? ¿Será que él ya no nos ama si tenemos problemas o aflicciones, si somos perseguidos o pasamos hambre o estamos en la miseria o en peligro o bajo amenaza de muerte? (Como dicen las Escrituras: «Por tu causa nos matan cada día; nos tratan como a ovejas en el matadero»). Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó.” (Romanos 8:35-37. NTV)

Dios nos hizo triunfadores, y en esa dirección debemos caminar. Triunfadores en el trabajo, triunfadores en la relación familiar, triunfadores en la vida cristiana. Triunfadores donde quiera que nos desenvolvamos.

Si todavía no ha recibido a Jesucristo como su único y suficiente Salvador, hágalo ahora mismo. Le aseguro que no se arrepentirá.


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