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Es tiempo de estar pendientes de los hijos

Es tiempo de estar pendientes de los hijos

¿Le sorprenden las estadísticas que dan cuenta sobre el incremento de embarazos en las adolescentes y que desde los 12 años los chicos tengan experiencias sexuales? Personalmente a mi no, porque las estadísticas y los casos que usted puede conocer son un reflejo del panorama que vive Latinoamérica.

Pareciera que los adolescentes no han soltado el biberón y ya están pensando en experimentar una sexualidad irresponsable que dejan como saldo hijos sin padres.

Este es un fenómeno social creciente que tiene como alimento toda la suciedad que reciben diariamente nuestros chicos a través de la publicidad.

Vive a plenitud tu sexualidad”, promueven los anuncios, pero ocultan que tras la irresponsabilidad hay adolescentes embarazadas, hijos sin padres y jóvenes contagiados de enfermedades sexuales que echan a perder su futuro.

¿Podemos hacer algo? Por supuesto. Recobrar los principios y valores que desde siempre, dieron solidez a la familia. Tomar tiempo para abordar esos temas que sonrojan, con nuestros hijos. Advertirles sobre los peligros que encierra una adolescencia sin responsabilidad, y retomar algo que es fundamental así nos tilden de arcaicos: Las relaciones sexuales son un privilegio del matrimonio.

De la mano de esta decisión, viene la oración. Es esencial que Dios gobierne nuestros hogares, como enseña el libro de las familias ganadoras que es la Biblia:

“Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el Señor no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada. Es inútil que te esfuerces tanto, desde la mañana temprano hasta tarde en la noche, y te preocupes por conseguir alimento; porque Dios da descanso a sus amados.” (Salmos 127:1, 2. NTV)

Dios debe gobernar nuestras vidas y nuestro hogar. Hasta tanto no ocurra, estaremos en graves problemas no solo en la relación de pareja sino en la crianza de nuestros hijos.

El primer paso para edificar adolescentes con principios y valores, es brindándoles ejemplo como hombres y mujeres de fe. El segundo, orar por ellos. Y el tercero: Inculcarles preceptos que pongan en alto la moral. Es algo infalible.

No podemos renunciar a nuestra responsabilidad

Los progenitores tenemos mucha responsabilidad en todo cuanto ocurre con los hijos. Cabe preguntarnos: ¿Qué educación y orientación brindamos a nuestros hijos? Es una pregunta que nadie más que usted puede responder. El asunto es de responsabilidad por ellos: nuestros hijos e hijas.

Me cuestionará usted: ¿Responsabilidad? Sí, porque desde que la semilla del hombre fecunda el óvulo de la mujer, ya hay vida, un nuevo ser. Es una bendición de Dios para nosotros, pero debemos velar por esa bendición que nos regaló, siempre: desde que nacen hasta que llegan a su edad adulta.

Le recuerdo lo que dicen las Escrituras: “Los hijos son un regalo del Señor; son una recompensa de su parte. Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero. ¡Qué feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos! No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad.” (Salmos 127:1-3. NTV)

Responsabilidad, entonces, implica cuidar de nuestros chicos y chicas. Tomar tiempo para hablar con ellos. Escucharles. No escandalizarnos cuando digan algo que rompe nuestros esquemas. Instruirles. Darles confianza. Estrechar los lazos de amistad.

La Biblia, manual para padres

Cuando buscamos en las Escrituras, encontramos una relación de las responsabilidades que tenemos como padres.

Podríamos decir que es el Manual para todos nosotros:
  • Responsabilidad de instruirlos en sanos principios (Proverbios 22:6)
  • Responsabilidad de disciplinarlos (Proverbios 22:6)
  • Responsabilidad de instruirlos en todos sus caminos (Proverbios 1:8)
  • Responsabilidad de proveerlos sólidos principios y valores (Proverbios 1:9)
  • Responsabilidad de enseñarles lo que contiene la Palabra de Dios (Proverbios 3:1-4)
  • Responsabilidad de orar por ellos
Estas siete responsabilidades comprometen nuestra labor como progenitores.

Por supuesto, la Palabra relaciona muchas otros compromisos que debemos leer y asumir en nuestra vida familiar.

Hoy es el día para que tome la decisión de cambiar. En lo personal, pero también en la esfera familiar. El primer paso que debe dar es recibir a Jesucristo como su único y suficiente Salvador. Le aseguro que no se arrepentirá. Tomado de Su mano poderosa, emprenderá el camino hacia el crecimiento personal y espiritual que anhela.


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