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Siete pasos para lograr un crecimiento espiritual permanente

Siete pasos para lograr un crecimiento espiritual permanente

Cuando Luz Mila se sentó frente al computador para escribirme un mail, estaba convencida que Dios se había olvidado de ella. “Estoy atravesando un desierto indescriptible. Me siento en medio de un desierto, como si nada pasara; y lo que más me preocupa, es que oro y pareciera que el Señor no me escucha.”, decía en su correo electrónico.

Ella es el fiel reflejo de infinidad de personas que anhelan alcanzar crecimiento espiritual, y al evaluarse, sienten un atascamiento sin precedentes, como si no pudieran dar un nuevo paso.

Probablemente usted está experimentando la misma situación. Voy más allá: Ha pensado renunciar a su vida cristiana. Si es así, le tengo buenas noticias: Dios tiene grandes planes para usted y su familia.

¿Cómo lograr ese crecimiento espiritual?, se estará preguntando. Si es así, le animo a que juntos abramos la Biblia en el libro del Génesis, vamos al capítulo 35, y leamos allí uno de los momentos más emotivos y trascendentes en la vida de Jacob y de su familia.

A partir del texto propuesto encontramos siete pasos para lograr un crecimiento espiritual permanente:

1.- Esté atento a la voz de Dios. El tránsito de Jacob hacia un nuevo nivel personal y espiritual, partió de una llamada específica de Dios. En la Escritura leemos: “Entonces Dios le dijo a Jacob: «¡Prepárate! Múdate a Betel, establécete allí y edifica un altar a Dios, quien se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú».” (Génesis 35:1. NTV)

El Señor tiene una concepción dinámica de nuestro crecimiento. Desea que avancemos siempre en todas las áreas. Él no se resigna ni se conforma. Desde la creación misma del universo no se ha quedado quieto. Es Dios, y su mayor anhelo, es nuestro ascenso permanente a nuevos escalones, en dirección a la cima.

2.- Disponga su corazón para Dios. Nadie podrá llegar a nuevos niveles tanto en la dimensión espiritual como personal, si antes no dispone su corazón para el Padre. Puede que escuche su voz, pero si no hay disposición, permanecerá estancado.

Jacob tenía un corazón sensible no solo para oír al Señor, sino además, para actuar. El autor relata: “Entonces Jacob les dijo a todos los de su casa: «Desháganse de todos sus ídolos paganos, purifíquense y pónganse ropas limpias.” (Génesis 35: 2. NTV)

La disposición de corazón está ligada a la decisión de aligerar nuestro equipaje. Deshacernos de todo aquello que nos impide avanzar en los caminos de Dios. Romper con hábitos que levantan una barrera para nuestro crecimiento. Puede ser doloroso, pero es un paso fundamental si queremos estar en el centro mismo de la voluntad divina.

4.- Obedezca a Dios. Escuchar la voz de Dios va de la mano con la disposición de corazón; sin embargo hay que sumar otro elemento importante: la obediencia al mandato divino.

La obediencia siempre demandará un alto grado de fe. Obedecer implica, en muchos casos, dar pasos sin saber adónde, pero la fe nos permite dejar de lado toda sombra de duna y esperar en el cumplimiento de las promesas de Dios.

5.- Reconozca a Dios en todos sus caminos. Si hay victoria en nuestro andar diario, en la edificación de una familia sólida, en la prosperidad y en el recibo de bendiciones permanentes, es fundamental que reconozcamos a Dios en todo cuanto hacemos. No podemos olvidarnos de Él, cualquiera sea el momento que estemos viviendo.

Jacob anunció, a su familia y servidores, el nuevo rumbo que tomaba su existencia: “Ahora vamos a Betel, donde edificaré un altar al Dios que respondió a mis oraciones cuando yo estaba angustiado. Él ha estado conmigo en todos los lugares por donde anduve».” (Génesis 35: 3. NTV)

Construir un altar era crear un punto de encuentro con Dios. El mismo punto de encuentro que usted y yo generamos cuando apartamos un espacio diario para orar. Entrar en el lugar secreto (Mateo 6:6). Ir a Su Presencia.

6.- Retorne al primer amor. ¿Recuerda cuando inició su vida cristiana? Sin duda que sí. Nadie debía animarle a leer la Biblia, porque a usted lo más probable es que le asaltaba la ansiedad por leer algo nuevo en las Escrituras y llevarlo a su vida práctica. Igual la oración. Usted procuraba esa intimidad con Dios.

Si es así, ¿qué pasó? ¿En qué momento perdió su primer amor hacia el Señor?

Las Escrituras relatan que “Finalmente Jacob y todos los de su casa llegaron a Luz (también llamada Betel), en Canaán. Allí Jacob edificó un altar y llamó al lugar El-betel (que significa «Dios de Betel»), porque Dios se le había aparecido allí cuando huía de su hermano Esaú.” (Génesis 35: 6, 7. NTV)

Betel fue el lugar del primer encuentro que tuvo Jacob con Dios (Cp. Génesis 28:18, 19). Ir de nuevo al mismo lugar no significaba otra cosa que retornar al primer amor.

Revise su vida. Quizá debe volver la mirada a Dios. Tenga presente que quizá podemos tener mucho conocimiento bíblico, pero no conocer a Dios, que es algo totalmente distinto. Ir al momento del primer amor, demanda que entremos en una búsqueda permanente, de rendición, para tener un conocimiento real del Padre, Aquél en quien decimos creer.

7.- Asuma las nuevas misiones que le encomienda Dios. Nuestro amado Señor no improvisa. Lo tiene todo cuidadosamente planeado, desde el momento en el que creó el universo. Y si Él lo lleva a un nuevo nivel –personal y espiritual — , le delegará una nueva misión.

La Biblia dice: “… Dios se le apareció de nuevo en Betel. Y Dios lo bendijo diciéndole: «Tu nombre es Jacob, pero ya no te llamarás Jacob. A partir de ahora tu nombre será Israel». Así que Dios le cambió el nombre y lo llamó Israel. Entonces Dios dijo: «Yo soy El-Shaddai, “Dios Todopoderoso”. Sé fructífero y multiplícate. Llegarás a formar una gran nación; incluso, de ti saldrán muchas naciones. ¡Habrá reyes entre tus descendientes! Y te entregaré la tierra que les di a Abraham y a Isaac. Así es, te la daré a ti y a tus descendientes». Luego Dios ascendió desde el lugar donde le había hablado a Jacob.” (Génesis 35:9-13. NTV)

Haga un alto en el camino. Probablemente está atravesando por un período de estancamiento. Piensa que Dios se olvidó de usted. Que nada pasa alrededor. Pero, ¡cuidado! Usted está en los planes del Señor. Todavía hay un propósito para su existencia. Él tiene un nuevo encargo que debe cumplir.

¿Qué hacer al llegar a la cima?

Cuando Dios nos permite llegar a un nuevo nivel espiritual, no podemos olvidar de dónde nos sacó, y no perder de vista adónde nos quiere llevar.

Si permitimos que el orgullo y la autosuficiencia nos gobiernen, habremos perdido todo el recorrido. Si por el contrario, permanecemos sujetos a Él, obedientes y sencillos, siempre habrá nuevos encargos para cumplir en nuestra vida. El cielo será el único límite…


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