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Siete principios claves para que se produzca un avivamiento


(Parte 1)

Siete principios claves para que se produzca un avivamiento (Parte 1)

Dictar conferencias y dialogar con líderes cristianos generalmente desemboca en interrogantes que, recibí en su momento y rondaron mi cabeza por mucho tiempo, hasta que decidí abordar su respuesta: ¿Por qué no hay avivamientos en nuestra época? y también: ¿Qué se necesita para que se produzcan en nuestro tiempo?

Los dos cuestionamientos revisten importancia si la principal motivación que nos asiste es honrar y glorificar a Dios; pero resultan lesivos si pretendemos que la congregación crezca y con ella el reconocimiento a nuestro ministerio. Si es así, le diré: Está caminando en a dirección equivocada.

Si el asunto le interesa, siga con nosotros en la búsqueda de respuestas; si por el contrario considera que el inicio resultó muy duro, como una caía al aire libre contra el pavimento, le pido me excuse y siga buscando otros temas.

Definiendo los conceptos

Con frecuencia quienes hablan de avivamiento pretenden que ese término incluya muchas cosas, entre ellas la conversión masiva de no creyentes. Es una concepción errónea. Si queremos avanzar en a dirección correcta, es esencial que redefinamos conceptos.

Cuando hablamos de avivamiento nos referimos a la llama que se enciende en quienes, habiendo sido cristianos por mucho tiempo, quizá no han tenido una experiencia personal con el Señor Jesús o bien se encuentran adormecidos o estancados. Es un fenómeno que suele ocurrir.

Los primeros dos capítulos del libro de los Hechos nos refieren un avivamiento que involucró a miles de personas que creían en Dios y necesitaban una renovación, un toque especial del Espíritu Santo. Y lo recibieron porque 120 personas se dispusieron para el Señor en oración —aspecto que abordaremos un poco más adelante —y perseveraron hasta que el Señor se manifestó con poder.

El despertar espiritual, por el contrario, se desencadena entre quienes no tienen a Cristo en su corazón y son movidos por Dios a una conversión sincera. Un ejemplo lo hallamos en los primeros ocho versículos del capítulo 1 del evangelio de Marcos.

Multitudes iban al Padre, se convertían de los malos caminos, como consecuencia del mensaje directo, fuerte y contundente de Juan el bautista.

Registro histórico de avivamientos

Una vez hemos definido los términos avivamiento y despertar espiritual así como su alcance, podemos avanzar hacia una tercera instancia: Históricamente se han dado a la vez un despertar espiritual y un avivamiento en una amalgama perfecta de Dios que trae multitudes  a las iglesias, universidades y sitios donde hay personas buscando Su rostro.

Comenzando el siglo pasado, el Señor se movió con poder en la calle Azusa, en Los Ángeles (1906, EE.UU.) Con el paso de los años se presentaron hechos aislados que se evidenciaron como visitaciones de Dios en respuesta a las oraciones de Su pueblo.

Los más famosos de estos movimientos de Dios desde la década de los setenta hasta finales de siglo, se produjeron en la Iglesia La Viña, en Toronto; en Pensacola y en Inglaterra, en la Iglesia Southwest London.

Por supuesto, hay registros de estas manifestaciones poderosas también en Corea del Sur, Japón, Africa oriental y en algunos países que estuvieron influidos y en cierta medida sometidos por la “cortina de hierra”.

A nivel de Latinoamérica un escenario poderoso de avivamiento y despertar espiritual ha sido Argentina. Igual, comenzó con personas que se reunían a orar y buscar al Señor.

Distintivos históricos de los avivamientos

Cuando leemos alrededor de los distintivos de todo despertar espiritual y avivamiento, encontramos algunos aspectos sobresalientes:

a.- Dios utilizó personas del común, no famosas, para su mover espiritual

b.- Los avivamientos comenzaron con jornadas de oración convocadas por pastores y líderes en iglesias que se involucraron en la extensión del Reino

c.- Los avivamientos duraron entre 2 y 3 años

d.- El eje alrededor del cual giran estas manifestaciones de Dios, es la oración permanente

¿Quiere Dios manifestarse aún en medio de nosotros? Por cierto que sí. Es su anhelo, reconocido en el Antiguo Testamento pero también en el Nuevo Pacto.

Peter Wagner, reconocido profesor, conferencista y autor cristiano, señala: “Mirando hacia atrás, hay cierta razón para creer que Dios ha estado orquestando la historia de tal forma que somos la primera generación en mucho tiempo que tiene la inequívoca posibilidad de ser la generación de servicio cuando se derrame la más grande manifestación del Espíritu Santo en toda la tierra. Posiblemente Dios no permitió que se extendieran los avivamientos anteriores porque aún no era tiempo.” (C. Peter Wanger. “Manantiales de avivamiento”. Editorial Betania. 1998. EE.UU. Pg. 15)

Probablemente usted desea algo más en su vida, en el ministerio que desarrolla o quizá en la comunidad de creyentes en la que se reune. El momento decisión para emprender ese avivamiento del fuego es ahora, con oración.

¿Recuerda el maravilloso anuncio de Dios a Su pueblo, cuando los llama a clamar? Lo encontramos en el libro de las Crónicas: ”...si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra." (2 Crónicas 7:14)

Usted y yo podemos impulsar la nueva historia de la iglesia, que se escribe de rodillas, en una actitud de búsqueda constante del Señor.

¿Qué elementos deben estar presentes? Al menos tres que revisten suma importancia:

a.- Arrepentimiento del pecado

b.- Caminar en santidad personal y fortalecernos en Cristo para lograrlo

c.- Oración permanente

Si aplica esta sencilla fórmula, puedo asegurarle que el clima espiritual en su vida, hogar, trabajo e iglesia cambiarán, y pronto podrá impactar a otras personas.

El pastor y teólogo argentino, Pablo Deiros, escribe: “Un avivamiento espiritual demanda una combinación de elementos vivenciales que muevan a la iglesia hacia un retorno a las raíces teológicas de las Escrituras junto con un compromiso misionero con respecto a la cultura, en obediencia al señorío de Cristo y bajo el poder del Espíritu Santo. En consecuencia, el avivamiento espiritual tiene que ver básicamente con la recuperación de las raíces de la Iglesia. Un auténtico avivamiento espiritual ocurre siempre como evidencia de la unción poderosa de Dios para la redención humana, a través de su pueblo espiritualmente renovado y obediente. ” (Citado en el libro: “Manantiales de avivamiento”. Editorial Betania. 1998. EE.UU. Pg. 47)

Sumado a este breve recorrido histórico y conceptual sobre un despertar y avivamiento espiritual, es importante que ahora nos adentremos a la fundamentación Escritural. (ver parte 2)


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