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Siete principios para ser bendecidos

Siete principios para ser bendecidos

Iba a pagar un café tinto que era lo único para desayunar aquella mañana. No tenía más en los bolsillos. Y de hecho, reconoció que estaba bien preparado, justo la cantidad de tintura que le gustaba para mantenerse despierto.

Llevaba dos semanas buscando empleo. Donde iba Joaquín le decían que estaban cerradas las vacantes. “Ayer contratamos la persona que necesitábamos”, le dijo una secretaria para, inmediatamente después, sumergirse en los documentos que estaba codificando. Simple, dura, insensible.

Y justo cuando iba a pagar, sin explicárselo, la moneda se deslizó de su mano y rodó. El joven fue tras ella, pero el círculo de metal rodaba rápido, impulsado por la declinación de la calzada. Cuando estaba por alcanzarla, cayó en una rejilla de desague.

Dios, ¿por qué me pasa esto a mí?— se, quejaba Joaquín, mientras un empleado de la cafetería le reclamaba el pago por el café.

Allí, de rodillas, tratando de retirar la rejilla para sacar su moneda, lo encontró el policía. Él se limitó a decir: “La crisis económica me llevó a esto”, tratando de explicar por qué se preocupaba tanto por una moneda.

Joaquín no es el único. Al igual que él, millones de personas en todo el mundo se lamentan por la difícil situación económica por la que atraviesan sus países.

El desempleo mundial en ascenso

Un grupo de analistas internacionales publicaron en un prestigioso diario colombiano:
“La actual crisis económica en Europa y los Estados Unidos, que estalló hacia el 2008, ha causado un efecto demoledor en el empleo mundial. Desde entonces han quedado por fuera del mercado laboral 29 millones de personas, la mitad de ellas de los Estados Unidos. Pese a este panorama desalentador, las soluciones no aparecen ya que a pesar de los flujos de capital, que son muy altos, resultan insuficientes para abrir fuentes de trabajo en países ricos y pobres.” (Artículo “Puntillazo al desempleo, un dilema mundial”. El País. 01/29/2012. Pg.C2)
La situación más crítica se refleja en los Estados Unidos con un 13,5 millones de personas sin trabajo; Reino Unido, con 2,6 millones; India, 39 millones; China, 32 millones; Alemania, 3,2 millones y España, 5,4 millones, entre otras naciones que atraviesan por un mal momento.

El Informe de Tendencias Mundiales del Empleo para el 2012 elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) explica que “Este año habrá 200 millones de desempleados en el mundo, pero la cifra puede llegar a 204 mnillones si la desaceleración económica sigue siendo mayor en el mundo” (Agencia Efe. 01/24/2012)

Lo único que puede alterar esa probabilidad, según los especialistas de la OIT, es que la Zona Europea supere la crisis económica, con lo cual el volumen de hombres y mujeres sin ocupación llegaría a 199 millones, 1 millón menos de lo previsto.

La situación es tan compleja que la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Chirtine Lagarde, abogó en Berlín sobre la necesidad de aumentar en Europa el flujo de dinero para que países como España e Italia no se vean arrastrados a una situación de iliquidez. “Creemos que son necesarias medidas urgentes pero mucho más eficaces que las aplicadas hasta hoy; sin esas medidas, el problema será mucho mayor”, explicó (Agencia Efe. 01/24/2012).

Como se podrá apreciar, el panorama luce desalentador porque sin empleo, no hay recursos y sin recursos, todo tiende a paralizarse. Si usted está enfrentando la falta de plaza labora, es el reflejo de lo que está ocurriendo en el mundo entero.

La economía, en picada

La economía mundial está al borde de una recesión, es decir, de un estancamiento y caída, la más grave de toda la historia. En este aspecto coinciden los técnicos de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad) en el Informe “Situación y Perspectivas de la Economía Mundial”.

Precisan que “La economía mundial está tambaleándose y al borde de una nueva recesión. Se espera un crecimiento mínimo de la economía entre el 2012 y el 2013. Los problemas que desata esta situación son múltiples y unidos entre sí. Los mayores desafíos son luchar contra la crisis de los empleos y la disminución en las posibilidad de crecimiento de la economía” (Agencia Efe. 01/18/2012).

Los autores del informe consideran que las recientes medidas tomadas por los gobiernos europeos para contener la crisis no serán ni suficientes ni efectivas. El desempleo constituye, en su criterio, el “talón de Aquiles” de países ricos y pobres por igual.

Sin economía, hay hambre

El Foro Económico Mundial realizado en Davos, Suiza, en enero del 2012 prendió las alarmas ante una realidad inevitable: el 40% de los alimentos que se producen en el mundo se pierden en el momento de la cosecha y el consumidor final, por falta de infraestructuras que faciliten el almacenamiento, transporte y distribución.

Pero mientras que la comida se pierde en muchas naciones, mil millones de personas se mueren de hambre.
“Es una contradicción porque a pesar de que la producción alimentaria es suficiente para la población mundial, 1.000 millones de personas no pueden pagar esos alimentos. A ese hecho se suma el que actualmente 200 millones de seres humanos experimentan un alto grado de desnutrición.”, aseguró la directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Josette Sheeran (Agencia Efe. 01/27/2012)
Ante un aumento de la población mundial que en el año 2050 llegará a 9.000 millones de personas, el Consejero delegado de la multinacional de alimentación Unilever, Paul Polman, dijo que “…para entonces se necesitará producir un 70% más de alimentos para satisfacer la necesidad de todos. Esto irá unido a otro grave problema: el aumento de las emisiones de dióxido de carbono y del consumo de agua” (Agencia Efe. 01/27/2012).

La situación hoy es grave. Basta que tome unos minutos para ver los noticieros de televisión y comprobar que en Somalia, Yibuti, Etiopía y Eritrea, creció en el último año el número de personas en pobreza extrema, y muchos de sus moradores están muriendo de hambre cada día.

Un mundo caído, bajo el maligno

La economía mundial se encuentra bajo un sistema caído, que es el de Satanás, quien gobierna todas las naciones. Así se lo hizo saber el maligno cuanto tentó a nuestro amado Salvador Jesucristo: “Luego el diablo lo llevó a la cima de una montaña muy alta y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria que hay en ellos. — Te daré todo esto — dijo— si te arrodillas y me adoras. — Vete de aquí, Satanás — le dijo Jesús— , porque las Escrituras dicen: “Adora al Señor tu Dios y sírvele sólo a él” (Mateo 4:8-10, Nueva Traducción Viviente)

Satanás gobierna en todos los países como consecuencia del pecado del género humano que se distancia cada vez más de Dios. Su gobierno es real y él sólo procura la destrucción y muerte del género humano (Cf. Juan 10:10 a)

Incluso, el propio Señor Jesús confirmó el poder de iniquidad que está en manos del adversario: “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Juan 12:31).

El amado Maestro advirtió que el dominio de las tinieblas iba en contravía de todo lo que fuera la Salvación, de ahí que se explique la crisis de muchos países otrora sólidos pero que hoy atraviesan crisis como consecuencia de restarle a Dios el primer lugar que le corresponde. Esto, lo promueve Satanás, como dijo Cristo: "No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Juan 14:30). Pero hay algo alentador, y es que por la obra redentora de Jesús el Señor, Satanás está vencido: "Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Juan 16:11).

No obstante, hay salida a la crisis económica mundial. Está en volvernos a Dios. Es el primer y más grande paso que debemos dar. Nos asegura la victoria en medio de la crisis y la provisión abundante, cuando en medio nuestro haya escasez material.

En medio de la crisis económica mundial, ¿qué hacer? Compartimos con ustedes siete principios que nos permitirán permanecer firmes, victoriosos y en abundancia, en medio de la escasez material que nos rodea:

1. Vuélvase a Dios

Recuerde que el mundo está bajo el dominio de Satanás. Hasta tanto haya pecado en el género humano, él tendrá poder y la economía irá de mal en peor. La solución está en volvernos a Dios para ser prosperados, como enseña la Biblia: “Los bendecidos por el Señor poseerán la tierra, pero aquellos a quienes él maldice, morirán.” (Proverbios 37:22, Nueva Traducción Viviente)

¿Quiere recibir las bendiciones del Señor? Dele el primer lugar a él. Ser hijos de Dios, mediante la obra redentora de Jesús, nos permite ser beneficiarios de las bendiciones (Cf. Deuteronomio 11:28: Proverbios 3:33)

2. Entregue sus planes en manos de Dios

Nosotros podemos planear todo cuanto queramos. Incluso, esas iniciativas pueden parecernos excelentes y con altas probabilidades de realizarse. Sin embargo, si Dios no está en el asunto, lo más probable es que avanzaremos hacia el fracaso.

El rey David marcó la pauta que debemos seguir: “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Entrega al Señor todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará.” (Salmos 37: 4, 5, Nueva Traducción Viviente)

Cuando nuestro amoroso Padre celestial toma el control, las cosas salen bien porque Él nos guía por el camino seguro. Además, Él quiere para nosotros lo mejor de lo mejor, como leímos en esa porción bíblica.

3. Confiar en Dios como nuestro Proveedor

Dios es nuestro proveedor. Él nos asegura que tendremos cuanto necesitemos, y en abundancia, hasta rayas los límites de la riqueza: “La bendición del Señor enriquece a una persona y él no añade ninguna tristeza.” (Proverbios 10:22, Nueva Traducción Viviente)

Tenga presente que si nuestra existencia está en el camino apropiado, en el centro mismo de la voluntad divina, está asegurada no solamente la provisión sino también la abundancia.

4. Desarrollo el principio del ahorro

Usted y yo somos administradores de los bienes que Dios coloca en nuestras manos. No podemos malgastar porque los pesos que hoy despilfarramos, probablemente mañana los anhelaremos, como enseña la Biblia: “Los sabios tienen riquezas y lujos, pero los necios gastan todo lo que consiguen. El que busca la justicia y el amor inagotable encontrará vida, justicia y honor. El sabio conquista la ciudad de los fuertes y arrasa la fortaleza en que confían.” (Proverbios 21:20-22, Nueva Traducción Viviente)

El pasaje nos habla de la importancia de planificar no solo nuestro presente, sino también el mañana y en ese proceso juega un papel muy importante el ahorro. Es un principio de prosperidad que el Señor nos invita a asumir en nuestra existencia.

5. No se endeude

La sociedad en la que nos desenvolvemos, nos ofrece comodidades “baratas” y al “fiado”. Esa es la razón por la que encontramos muchas posibilidades de contratar créditos. El problema es que el endeudamiento nos lleva a una cárcel de la que difícilmente podemos salir.

El libro de los triunfadores, la Biblia, enseña que: “Así como el rico gobierna al pobre, el que pide prestado es sirviente del que presta.” (Proverbios 22:7, Nueva Traducción Viviente)

No que sea terminantemente prohibido endeudarse, sino que constituye una atadura. Terminamos entrando en una espiral sin fondo. Si Dios es nuestro proveedor, Él nos dará para comprar lo que necesitamos.

6. Planifique sus inversiones

El presente determina la victoria del mañana. Planificar es esencial. Los hijos de Dios no obramos improvisadamente; entregamos en manos del Señor lo que vamos a hacer, y esos planes obedecen a sentarnos juiciosamente a trazar los pasos a seguir para conquistar nuestras metas, como enseña la Biblia: “Una casa se edifica con sabiduría y se fortalece por medio del buen juicio. Mediante el conocimiento se llenan sus cuartos de toda clase de riquezas y objetos valiosos.” (Proverbios 24:3, 4. Nueva Traducción Viviente)

Quien planea, con ayuda de Dios, ve prosperado su mañana. Y eso aplica a nuestra economía y proyecto de vida. Es esencial que nos movamos en la dirección del Señor, confiando siempre que Él nos dará lo mejor.

7. Permanezca fiel a Dios

La fidelidad a Dios nos asegura la victoria en medio de la adversidad, y la prosperidad en medio de la escasez, como enseña el libro de los Proverbios: “La verdadera humildad y el temor del Señor conducen a riquezas, a honor y a una larga vida.” (Proverbios 22:4, Nueva Traducción Viviente)

Cuando dejamos de lado al Señor, estamos dando la espalda a las bendiciones. Si somos hijos de Dios, Él nos provee y, dice la Biblia, da mucho más de lo que pedimos. Si nos alejamos de Él no podemos pretender seguir en el camino de la prosperidad financiera y material en todos los órdenes. La fidelidad a nuestro Padre celestial, está ligada a las bendiciones.

Tome hoy la mejor decisión de su vida

La mejor decisión que podemos tomar, y que constituye el comienzo de nuestra prosperidad física, espiritual y material, es recibir al Señor Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas. Puede hacerlo ahora mismo, allí frente a su computador. Dígale:
“Señor Jesucristo reconozco y te pido perdón por mis pecados. Te agradezco morir en la cruz para traerme perdón, una existencia nueva y vida eterna. Te recibo en el corazón como mi único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”
Si hizo esta oración, lo felicito. Es el principio de una existencia renovada. Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la primera, que haga de la oración un principio de vida diaria; la segunda, que lea la Biblia en donde aprenderá principios que le llevarán al éxito y crecimiento personal y espiritual, y la tercera, que comience a reunirse en una iglesia cristiana.

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