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No ponga barreras a las bendiciones de Dios

No ponga barreras a las bendiciones de Dios

El propósito eterno de Dios ha sido el de bendecirnos, Transformar nuestras circunstancias. Llevamos a experimentar una vida plena.

Quienes levantamos enormes barreras para las bendiciones que Él tiene, somos usted y yo. Lo hacemos con nuestra renuencia a someternos a la voluntad divina, la rebeldía, las actitudes y el deseo de hacer las cosas a nuestra manera.

La Biblia relata de qué manera el egoísmo y la ambición de una sola persona, terminó perjudicando a todo un pueblo. Afectó el plan divino para los hebreos, de tránsito a la tierra prometida.

Me refiero a Acán, de quien el pasaje señala:

“Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.” (Josué 7:1 | RV 60)

Este equívoco trajo como consecuencia, la pérdida en la guerra:

“Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua.” (Josué 7: 5 | RV 60)

Cuando Josué clamó al Señor, Él fue específico en revelarle cuál era el motivo de la derrota:

“Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.” (Josué 7: 11, 12| RV 60)

Dios no fue quien puso los obstáculos. Fue Acán con sus acciones. Como suele ocurrir cuando permitimos que nos gobiernen las emociones.

Reflexione por un instante en el hecho de que podría estar poniendo barreras a las bendiciones que Dios tiene para usted y para su familia. Es más, puede que no sea de ahora, sino de mucho tiempo atrás.

La falta de obediencia al Padre, su rebeldía, el egoísmo y la ambición pueden ser factores que lo estén gobernando y que impiden el mover poderoso del Señor en usted y en su cónyuge e hijos.

Él desea bendecirnos a nivel físico, espiritual y material, pero es fundamental que nuestra existencia esté en consonancia con Su voluntad.

Las Escrituras enseñan: “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” (Proverbios 10: 22| RV 60)

Recibir esos bienes de nuestro creador, también depende de rendirnos a Él.


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