selecciondeestudiosbiblicos.org :: Para uso personal solamente. Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización de autor.

selecciondeestudiosbiblicos.org

 

¿Por qué Dios me abandonó?

¿Por qué Dios me abandonó?

En el libro “Afianzándose en la fe aun cuando lo que Dios hace no tiene sentido”, el autor, James Dobson, relata la historia de Charles Frye.

Estudió medicina y tenía el propósito de ejercer su profesión como misionero en África…, pero murió de leucemia.

En momentos así, cualquiera puede preguntarse: ¿Dónde estaba Dios?

Es el mismo interrogante que se formulan quienes desean ser fieles al Señor, pero enfrentan la adversidad.

Hay situaciones para las que jamás tendremos una explicación.

Sin embargo, el hecho de que ocurran esas situaciones, no implica que Dios esté de acuerdo con nuestro sufrimiento ni tampoco que Él sea el responsable.

Sin duda hay momentos en los que el Señor prefiere callar. Y nos permite desahogarnos sin que haya respuesta a nuestras quejas.

En Proverbios 25:2 leemos que “Gloria de Jehová es el cubrir un asunto” (Cf. Isaías 45:2)

En Deuteronomio 29:29 el autor advierte:

"Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley." (Cf. Eclesiastés 11: 5, Isaías 55: 8, 9)

Sin una respuesta

Nuestra comprensión limitada no alcanza a dimensionar por qué nos ocurren etapas difíciles.

Tal vez la infidelidad del cónyuge, la muerte de un ser querido, una separación traumática o una enfermedad inexplicable. Pese a ello, detrás hay una explicación que, en su momento, recibiremos del Padre celestial.

Afirmarnos en Dios

En medio de las terribles tormentas que amenazan con hacer naufragar nuestra embarcación, nos afirmamos en las Escrituras:

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Romanos 8: 28 | RV 60)

Lo esencial se orienta en cuatro direcciones:
  • Depositar nuestra confianza en Dios.
  • Tener la certeza de que Dios no improvisa absolutamente nada.
  • Someter todas las circunstancias en manos de Dios.
  • Permitir que Dios tome el control.
Comprobará que, si lo hace, su perspectiva del sufrimiento cambiará y podremos experimentar la sanidad interior que tanto necesitamos.

Si aún no ha recibido a Jesucristo como su único y suficiente Salvador, hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón para emprender el maravilloso viaje hacia el cambio y crecimiento personal, espiritual y familiar que tanto necesita.


Léanos en mensajerodelapalabra.comLéanos en familiassolidas.comLéanos en altar-familiar.comLéanos en bosquejosparasermones.comLéanos en devocionales.comLéanos en guerraespiritual.orgLéanos en miiglesia.com

IBM-Anuncio